El tradicional Concierto de Ramos de Montserrat se celebrará este año el sábado, 23 de marzo -en vez del domingo-, a las 21h, en la Basílica de Santa María -con entrada libre-. Estará protagonizado por el corazón Bach Collegium Barcelona, acompañado por la soprano solista Maëlys Robinne, el barítono solista Francesc Ortega, los pianistas del Nexus Piano Duo Mireia Fornells y Joan Miquel Hernández, bajo la dirección de Pau Jorquera. Interpretarán la obra de Johannes Brahms Ein Deutsches Requiem, op. 45 (Un Réquiem alemán, op. 45).

Este concierto, organizado por la abadía de Montserrat, que cuenta con el apoyo de la Fundación Salvat, la obra social del Grupo Farmacéutico Salvat, podrá seguirse en directo (21h) a través de Montserrat Radio (https://abadiamontserrat. cat/radio) y por La Xarxa+, y al día siguiente, domingo 24, a partir de las 23h, por la TV de La Red de Comunicación Local. La entrada es libre.

Un Réquiem alemán, op. 45, de Johannes Brahms

Ein Deutsches Requiem (Un Réquiem alemán, op. 45) es un réquiem germánico, protestante, humanista y universal. No es sólo una oración por el alma de los difuntos, sino también una reflexión serena sobre el misterio de la muerte, dirigida a los vivos, a los que se quedan -a todos nosotros-. Los textos utilizados fueron escogidos escrupulosamente por Brahms de la Biblia y de los apócrifos, en la traducción alemana de Lutero, pero no hay ningún afán litúrgico: a diferencia de la mayoría de réquiems y misas de difuntos compuestas a lo largo de la historia de la música, Un réquiem alemán es, simplemente, música fúnebre en lengua alemana. Por eso, el autor le bautizó con este título peculiar. Brahms trata de la muerte como una experiencia sólo dolorosa para los vivos y, en cambio, de esperanza y confort para quienes se marchan de este mundo.

Ein deutsches Requiem es una cantata de gigantescas dimensiones, una especie de poema sinfónico-coral con un argumento universal, de carácter filosófico, que proclama la confianza y el consuelo de la vida más allá de la muerte. Y ésta fue la obra que consagró la reputación y el prestigio de Brahms como compositor no sólo en Alemania, sino en toda Europa. Cuando se estrenó entera tenía treinta y cinco años y todavía no había escrito ni una sola sinfonía. Pero las dimensiones colosales, el despliegue vocal e instrumental, y la refinadísima ingeniería de esta obra están a la altura de cualquier realización sinfónica anterior y coetánea. Y su lenguaje directo y accesible, su emoción intrínseca, y la universalidad del mensaje le otorgaron de inmediato una popularidad que se ha mantenido durante un siglo y medio largo, hasta nuestros días.

La versión definitiva consta de siete partes y está escrita para dos solistas vocales (soprano y barítono), coro mixto y orquesta. Las tres primeras partes se interpretaron en un concierto privado de la Sociedad de Amigos de la Música de Viena el 1 de diciembre de 1867, dirigida por Johann Herbeck.

En esta obra conviven prodigiosamente las dos dimensiones del espíritu romántico, el intimismo y la espectacularidad. Sin embargo, la forma global de la obra es bien clásica, simétrica, con un orden justo de contrapesos y un equilibrio absoluto. Brahms no deja nada al azar y todo el despliegue de recursos rítmicos y estructurales está profundamente meditado y tiene un sentido. Éste es uno de los aspectos geniales de la obra: el equilibrio y la proporción bien empapados de emoción. Un Réquiem alemán, op. 45 es un viaje sonoro y espiritual que nos llevará de las tinieblas a la claridad, del temor a la confianza, del tono sombrío y trágico a la serenidad y la paz, del modo menor al modo mayor, para acabar llegando a la mística confluencia entre aquellos que lloran y los que son llorados, afianzando la honda convicción de Brahms de que, más que la inmortalidad, la certeza del alma está en el arte.

Con el apoyo de la Fundació Salvat

La Fundación Salvat, obra social y cultural del Grupo Farmacéutico Salvat, tiene como misión promover y desarrollar la investigación científica en tecnología farmacéutica, contribuir al impulso de la cultura a través del mecenazgo musical y artístico, y ayudar a otras entidades con decidida vocación asistencial hacia personas y colectivos en situación de vulnerabilidad.

Lo hace también colaborando con grandes auditorios como el Gran Teatro del Liceo, el Palacio de la Música Catalana -de los que forma parte de los consejos de mecenazgo- y el Teatro Real de Madrid. Los años 2022, 2023 y 2024 está apoyando el Concierto de Semana Santa del Monasterio de Santa Maria de Montserrat.

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