El ‘Café dels divendres’ surgió hace ocho cursos como una iniciativa del profesorado cristiano de la Diócesis de Sant Feliu de Llobregat.

Tradicionalmente los encuentros propuestos por la Delegación diocesana de enseñanza tenían un carácter trimestral y se celebraban en sábado. Un grupo de docentes consideraban que tenían poco tiempo para compartir experiencias y profundizar en los temas y cuestiones que les preocupaban. De ahí surgió la idea de ampliar estos encuentros y de reunirse, también, el primer viernes lectivo de cada mes durante el curso escolar. Así, de este modo, empezaron, en la Casa de la Iglesia de Sant Feliu de Llobregat, unos encuentros informales que se han consolidado hasta el día de hoy. Incluso, en la época de pandemia, se siguieron organizando de forma virtual.

En estas reuniones, han participado un centenar de docentes. La participación ha oscilado entre veinte y cincuenta personas por sesión, según circunstancias y posibilidades personales.

La realidad de los encuentros de profesores ha sido pasar de cuatro a quince anuales. Se han mantenido los cuatro sábados (septiembre, noviembre, febrero y mayo) y tenemos once viernes, ya que también suelen despedir el curso el primer viernes de julio. Los encuentros se han diversificado mucho. A veces, los encuentros son más lúdico-culturales, sobre todo algunos sábados que han realizado salidas a diferentes parroquias de la diócesis oa otras sedes episcopales, como Terrassa o Vic.

El horario escogido para los encuentros de los viernes siempre ha estado entre las seis y las ocho de la tarde.

La participación siempre ha sido voluntaria y desinteresada y no existe ninguna estructura organizativa permanente, más allá de la delegación diocesana de enseñanza. Únicamente, ha habido registros de asistencia para los cursos de formación organizados por el grupo que han tenido su reconocimiento por el Departamento de Educación de la Generalitat de Catalunya.

Lo importante es que el grupo siempre se ha reunido y ha continuado caminando y haciendo el trabajo que se iba proponiendo.

Los objetivos empezaron siendo muy sencillos. Se trataba de facilitar un espacio de encuentro, oración y reflexión-acción de la práctica docente. Con el paso del tiempo, estos objetivos se han ido ampliando en los siguientes términos:

a) Reafirmar la identidad del colectivo de profesores de religión y el compromiso con la educación católica en unos tiempos en los que se está observando la penetración de cierto relativismo sobre las cuestiones morales en los centros docentes.

b) Ofrecer formación sobre temas que consideren oportunos. La formación, en la mayoría de los casos, la imparten miembros del grupo que comparten experiencias y transmiten su punto de vista de la práctica docente.

c) Sensibilizarnos con las problemáticas que afectan a nuestros alumnos y sus familias.

d) Trabajar en la redacción de documentos que se consideren necesarios para la asignatura de religión católica, ya sea a nivel de currículum o de programación docente y elaboración de materiales.

e) Visualizar el trabajo a nivel diocesano para llegar a todo el profesorado cristiano de nuestra diócesis.

Os recomendamos