¿Cómo se ha vivido la pandemia en el mundo educativo? Nos lo explica en primera persona Jaume Codina, profesor de Religión.

 

»Este curso lo hemos terminado de una manera muy diferente a como estaba previsto hacerlo. De repente, un jueves de marzo nuestras vidas cambiaron. Nos dijeron que estaríamos dos semanas sin clase. Todo el mundo confiaba en que esto alargaría hasta Semana Santa, pero la realidad, como todos sabemos, ha sido otra. Y esta realidad la hemos vivido como buenamente hemos podido. En mi caso compartiendo, aprendiendo y orando.

El compartir ha comenzado con la familia. En términos escolares, en casa somos dos docentes y dos alumnos. Los pequeños han sido más héroes que los adultos en nuestro caso, porque no pudimos salir de casa hasta la víspera de la Virgen de Montserrat. En estos días tuvimos que reorganizar espacios y funcionalidades. Después de Semana Santa, al retomar el curso escolar de una manera que todo el mundo veía que sería larga, tuvimos que compartir los medios tecnológicos que teníamos en casa para poder conectarnos a las clases y reuniones que todos teníamos. Disponíamos de un ordenador y de un móvil con conexión a internet. Establecían turnos priorizando las conexiones e intentando llegar a todas las tareas. Y de esta manera hemos conseguido terminar el curso con éxito.

Este compartir ha continuado con los compañeros docentes del Instituto. A nivel de Departamentos didácticos fuimos trabajando la manera de reorganizar las clases. Previmos diferentes escenarios y finalmente el Instituto nos pudo dotar a todos de un correo corporativo desde el que articular nuestras clases.

También ha continuado con el resto de docentes. Desde diferentes entidades se han ofrecido cursos y espacios de encuentro virtuales. En nuestro caso particular, la Delegación de Enseñanza del Obispado, que está abierta a todo el profesorado cristiano, ha continuado de manera virtual las actividades presenciales previstas posibilitándose unos momentos de encuentro, oración y formación que han tenido una buena acogida y participación.

La vida continuamente es aprendizaje y hemos aprendido mucho en estos días. Ha sido un trimestre donde, modestamente, nos hemos hecho expertos en nuevas tecnologías. Pero también hemos podido conocernos más unos a otros y comprender más las realidades personales de nuestro alumnado y de sus familias. El alumnado ha tenido diferentes respuestas en función de sus contextos.

No obstante, en este trimestre, haya hecho lo que haya hecho, todo el alumnado ha aprendido mucho. En estos días de confinamiento ha visto como la vida, de repente, cambia y lo paraliza todo bruscamente; ha podido adentrarse en su interioridad y, seguramente, con el paso de los años, recordará estos momentos y sacará aprendizajes que le servirán para afrontar mejor las situaciones cambiantes que se encontrará en su vida.

La oración se ha hecho más presente estos días en nuestra vida y, sobre todo, la oración en familia. En nuestro caso las vísperas y el rosario. Desde una perspectiva creyente, toda nuestra vida debe tener un sentido. Lo que ha pasado estos días necesariamente nos interroga. Al principio era recurrente comparar el confinamiento -cuarantena- con la Cuaresma y su fin con la Pascua. Después tuvimos que vivir las celebraciones de la Semana Santa -misa crismal y triduo pascual- así como la vigilia y la fiesta de la Virgen de Montserrat por los medios de comunicación. La comunión espiritual ha sido un gran regalo para estos días. El poder volver a pisar la parroquia y comulgar físicamente nos invita a volver renovados en nuestra vida de cada día.

Jaume Codina i Esmet.
Profesor de religión y moral católica.
Instituto Les Vinyes de Cubelles.

Jaume, en su instituto, de barracones