El último encuentro de presbíteros y diáconos de la diócesis de Sant Feliu de Llobregat, que tuvo lugar el 16 de enero pasado, en la Casa de la Iglesia, contó con la presencia, como ponente, del Dr. Jaume Duran, médico y profesor de teología, así como oblato de Montserrat, para hablar de un tema de gran interés: “La tentación del desánimo en la vocación ministerial”.

Partiendo de una llamada de Dios al pastoreo que contempla la fragilidad e invita siempre a no tener miedo, Duran definió el desánimo como aquella respuesta interior involuntaria que nos hace perder autoconfianza y diligencia, tanto efectiva como afectivamente. Las causas pueden ser muy variadas, externas e internas, pero la consecuencia suele ser la misma: una tristeza del alma que debilita mucho al apostolado, ahoga nuestra esperanza y nos aboca a una rutina insatisfactoria.

El Dr. Jaume Duran explora las causas y posibles soluciones del actual desánimo ministerial

Ante la fuerte tentación del desánimo en el ejercicio del ministerio, el antídoto, según Jaume Duran, no es otro que la vida espiritual. Por eso invitó a la cincuentena de presbíteros y diáconos asistentes al encuentro a trabajar duro la dimensión trascendente de la persona, siguiendo las huellas de san Benito reflejadas en su Regla: silencio, obediencia y humildad. El padre del monaquismo occidental ofrece también herramientas comunitarias para vencer el desánimo: vida ordenada, oración, trabajo con propósito, vida ascética, arraigo, comunidad, hospitalidad y equilibrio. En definitiva, no anteponer nada a Cristo.

Como conclusión, el Dr. Jaume Duran afirmó que “la clave es el Espíritu Santo. Sólo Él nos saca de este desánimo. Cuando Él toma protagonismo, el desánimo se desvanece. Por eso es tan importante renovar la gracia de la unción sacerdotal: ungidos por el Espíritu Santo para servir al pueblo de Dios».

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