Cáritas Diocesana de Sant Feliu de Llobregat hace un llamamiento para trabajar en unas políticas públicas para garantizar los derechos básicos y combatir la exclusión social.

Cáritas Diocesana de Sant Feliu de Llobregat hace pública su memoria social, que recoge la acción de las diferentes Cáritas de las comarcas del Alt Penedès, Baix Llobregat, Garraf y el sur del Anoia. Casi 6.000 hogares, alrededor de 14.300 personas, recibieron ayuda de Cáritas diocesana en 2023. Una realidad similar a la de los últimos años, que constata que la desigualdad ha ido en aumento y que las personas con menos recursos no están consiguiendo superar a las diversas recesiones que hemos encadenado últimamente.

En los últimos quince años, varias crisis, como la de 2008 y la pandemia de la COVID-19, han acentuado la vulnerabilidad de las personas más desfavorecidas. Según el informe FOESSA, en 2021 un 29% de la población catalana estaba en riesgo de exclusión social, una cifra que se ha mantenido alta en 2023 con una tasa AROPE (riesgo de exclusión) del 24,4%, según datos del INE (Encuesta de condiciones de vida 2023).

La recuperación económica es mucho más lenta para los sectores de la población más castigados, mientras que los más favorecidos se recuperan con mayor rapidez. Según la encuesta financiera de las familias del Banco de España, observamos que la evolución de la riqueza del 10% de la población más rica ya había superado en 2022 los datos de 2008, mientras que el 25% de la población con menos riqueza se situaba en una media de 4 miles de euros en 2022, lejos de los 17 miles de euros de 2008.

La situación se ve agravada por el actual contexto inflacionista, que ha incrementado los precios de los productos básicos y ha impactado especialmente en las familias más vulnerables. Es necesario implementar políticas públicas efectivas que garanticen el acceso universal a los derechos básicos y aborden las causas estructurales de la pobreza. La entidad, que trabaja incansablemente para acompañar a las personas en situación de mayor vulnerabilidad, ha puesto de manifiesto la necesidad de situar la dignidad y los derechos humanos en el centro de cualquier acción.

Cáritas ha recordado la existencia de dos grandes problemas estructurales del modelo socioeconómico actual: la precariedad laboral y las dificultades de acceso a una vivienda digna. A pesar de las mejoras en el empleo gracias a la reforma laboral y que la tasa de paro se ha reducido hasta el 9,3% en Catalunya, la parcialidad y la temporalidad laboral siguen afectando a una parte importante de la población que no tiene ni estabilidad ni seguridad en el trabajo. Según la tasa AROPE, más de medio millón de personas en Catalunya están en riesgo de exclusión a pesar de tener trabajo.

La carencia de políticas públicas efectivas en vivienda ha llevado a una situación insostenible. Con sólo un 2% del parque de vivienda pública disponible en Cataluña, comparado con el 15% de media europea, muchas familias se encuentran por debajo del umbral de la pobreza severa después de hacer frente a los gastos de la vivienda. Según datos del Banco de España, el 20% de la población más pobre debe destinar más del 43% de su renta al pago del alquiler, con todas las dificultades que ello supone para cubrir el resto de necesidades.

Para hacer frente a esta situación, Cáritas Diocesana de Sant Feliu de Llobregat ha invertido más de 78.000 € en ayudas económicas para el pago de gastos relacionados con la vivienda, de un global de 780.000 € destinados al programa de sin hogar y vivienda 2023.

Cáritas también ha expresado su preocupación por la perpetuación de las brechas de género, país de origen y edad entre las personas atendidas. Los hogares con niños tienen una mayor tasa de riesgo de pobreza; 1 de cada 2 hogares que hemos atendido son familias con menores. Esta situación todavía se ve agravada en los hogares monoparentales. En Catalunya, la tasa de riesgo de pobreza es del 53% en los hogares con madres solas con hijos. Romper estas dinámicas que perpetúan el ciclo de la pobreza es imprescindible.

La entidad subraya que la pobreza es un fenómeno multidimensional que requiere una respuesta integral desde todos los ámbitos de la sociedad. Por estos motivos, Cáritas Diocesana de Sant Feliu de Llobregat cree que es urgente poder avanzar en varias líneas de actuación para mejorar el acceso a los derechos de muchas personas:

Políticas públicas que garanticen el acceso a una vivienda digna y acaben con la exclusión residencial.

Políticas reales de protección a la infancia, con una prestación universal para el cuidado de los hijos que permita una efectiva conciliación.

Armonización de las rentas básicas como el ingreso mínimo vital y la renta garantizada de ciudadanía, para que se conviertan en un verdadero escudo social.

Políticas de migración y acogida que garanticen los derechos de las personas.

Cáritas Diocesana reafirma su compromiso con la realidad de las personas que acompaña y seguirá trabajando para llevar esperanza a aquellas que están en situación de mayor vulnerabilidad.

https://www.caritassantfeliu.cat/wp-content/uploads/2024/05/memoria2023low-2.pdf

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