Ayer domingo 20 de junio fue un día de especial alegría eclesial, en nuestra diócesis y más allá, hasta Mallorca, por la ordenación diaconal de Joan Francesc Cortès i Ribot, hijo de Manacor, y ahora ya diácono de la Iglesia de Sant Feliu de Llobregat.

La celebración fue muy vivida por todos los participantes, ya sea presencialmente, en la Catedral de Sant Llorenç, como a través de la retransmisión en directo por YouTube, acompañando cada momento de la eucaristía y de los ritos de la ordenación.

Durante su homilía, el obispo Agustín incidió en la importancia fundamente del servició, como nota característica del diaconado. Decía: «Venimos a misa para dejarnos contagiar por la manera que tiene Jesús de amar y de servirnos. Ahora es la tarea y el compromiso de Joan Francesc». Y para acabar, hizo presente, incluyéndola en esta dimensión de servicio, la formación musical y organística del nuevo diácono, recordando que «por su sensibilidad, hará un servició a Dios también dedicándole su capacidad creativa en el mundo de la belleza musical», con una referencia al beato mallorquín, cuando expresó su dese de que «toda la música y todo el canto que entonamos en la Iglesia fuese, como dice Ramon Llull, un cántico d’amic e amat».

En las palabras de agradecimiento final, Joan Francesc recordó entrañablemente tantas y tantas personas que le han acompañado, formado y amado a lo largo de los años hasta este momento, desde su familia a los compañeros seminaristas y muchos sacerdotes, desde los amigos y amigas del grupo Cinefilia, al obispo Agustín.

Demos gracias a Dios por el don que recibe la Iglesia en la persona de este nuevo diácono y recemos por el, para que llegue a ser un buen sacerdotes al servició del Pueblo de Dios.