En el discurso pronunciado ante los Facchini della Macchina di Santa Rosa recibidos en audiencia este viernes 12 de enero, el Papa recuerda el ejemplo de la joven de Viterbo que vivió en el siglo XIII y difundió el Evangelio eligiendo la pobreza absoluta y la caridad: es importante testimoniar estos valores con fe, fortaleza y humildad.

Es una historia enraizada en el siglo XIII la de los “Facchini di Santa Rosa”, la terciarios franciscana, patrona de Viterbo, cuya fiesta, el 4 de septiembre, está precedida por la espectacular procesión de la llamada Máquina de Santa Rosa, desde 2013 Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. Los “Facchini” (costaleros) tienen la misión de transportar la Máquina por las calles y plazas de la ciudad. Al recibirlos en audiencia en la Sala Clementina del palacio apostólico, Francisco dirigió un breve saludo y entregó un discurso preparado en el que recordó la experiencia mística de la joven Rosa, que “hizo una opción de absoluta pobreza y dedicación a la caridad y fue una verdadera propulsora, involucrando a muchos otros con su amor a Jesús”. Un modelo a imitar.

“Necesitamos santos así, también hoy: personas que no se queden en zapatillas en el sofá, sino que, ardiendo en el deseo incontenible de vivir y anunciar el Evangelio, con pasión se vuelven contagiosas en la santidad“, ha apuntado el Santo Padre.

Dar a conocer el Evangelio a través de Santa Rosa

A los portadores de la Máquina de Santa Rosa, Francisco les pide que sigan transmitiendo la memoria de la patrona de Viterbo, con su servicio y su compromiso de vida cristiana, y subraya que el transporte de la estructura – “alta unos treinta metros de altura y con un peso medio de más de cincuenta quintales, en cuya cima está colocada la estatua de la Santa”- es “un signo espectacular” que quiere mostrar el gran ejemplo de Santa Rosa, a través de la cual se difunde el Evangelio.

Esto es lo más importante: dar a conocer el Evangelio a través de Santa Rosa; y hacerlo juntos, unidos y solidarios, viviendo sus valores con “fe, fuerza y voluntad”, “respeto y humildad”, porque, en la procesión y en la vida, nadie puede realizar solo una hazaña tan grande, como dicen sus estatutos y como recuerda uno de los lemas que utilizan juntos durante la procesión: “Semo tutti den sentimento” (Todos tenemos un sentimiento).

En el texto entregado, el Papa agradece a los Facchini “las numerosas actividades caritativas, culturales y morales” realizadas y los anima a mantener viva la tradición de la fiesta de Santa Rosa.  

Francisco con algunos niños

La Sociedad de los Facchini di Santa Rosa donó a Francisco la almohadilla de cuero típica de los costaleros que ocupan los puestos debajo de la base de la Máquina – pintado por el maestro Michele Telari, mientras que el constructor de Gloria – la última Máquina de Santa Rosa realizada – Vincenzo Fiorillo y el creador Raffaele Ascenzio ofrecieron un boceto de la obra de 1 metro y 20 centímetros de altura. Por parte del Monasterio de Santa Rosa, la Madre Superiora Sor Francesca Pizzaia presentó una maqueta de madera realizada en el marco del proyecto “Incastri per ricostruire” (“Piezas para reconstruir”), resultado del trabajo llevado a cabo por un grupo de reclusos que participan en las actividades de formación que el Centro de Estudios Santa Rosa de Viterbo y la Universidad de Tuscia han puesto en marcha desde 2020 en colaboración con la Prisión de Viterbo y la Asociación de Facchini di Santa Rosa

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