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Esta semana nuestros seminaristas han hecho una escapada lúdica y de convivencia a Galicia, para poner fin y bendecir este año lleno de experiencias, aprendizajes y lecciones que nunca olvidarán. 

El viaje tuvo el punto de partida en Santiago de Compostela y desde allí aprovecharon para visitar algunas de las ciudades de alrededor, conocer la cultura y, citando al seminarista Josep Sellarès; «Tomar conciencia que la historia de la sociedad se ha ido tejiendo alrededor de la Iglesia y esta se ha acabado aconteciendo palo de pajar por el pueblo que vive en comunión«. 

El itinerario que siguieron fue de lo más enriquecedor, en todos los niveles. La primera visita fue a Tui-Vigo, después fueron a la Coruña, a la Isla de A Toxa y por último a O Grove. Manolo Rodríguez, de la primera salida destaca sobre todo la acogida que recibieron por parte del seminario de Vigo, sensación que es bastante similar con la de su compañero Juan Eusebio Brea, quién poner énfasis en el hecho que; «Nos hicieron sentir como en casa, y dieron sentido a la experiencia de ser una gran familia católica«. 

Otra cosa que también destacan todos los seminaristas sobre esta salida ha sido, tal y como nos explica Mn. Joan Pere Pulido, formador para los seminaristas del Obispado de Sant Feliu de Llobregat, «La posibilidad de convivir, compartir, conversar, entre nosotros y con el obispo Agustín, de una forma tranquila y sin prisas«, o «La capacidad de andar juntos con una fuerza más grande» explica el seminarista Juan Eusebio Brea. 

Galicia está llena de paisajes y vistas de la natura que dejan a cualquier sin aliento y que hablan de Dios en todas sus magnitudes y dimensiones, es por eso que hemos querido preguntarlos qué ha sido aquella pequeña perla preciosa que se llevarán siempre en el coro, y estela de lado la familiaridad y la calidez con la cual los hermanos gallegos los han acogido, en Josep Sellarès resalta, «La apertura a la acción de la providencia» y Manolo afirma que; «La catedral de Tui, la Colegiata de La Coruña, la Ermita de las Conchas de O Grove, en todas ellas hemos celebrado la eucaristía y se ha vivido una comunión sincera como hermanos, entre nosotros y en las comunidades que nos han acogido» en cambio, para Mn. Joan Pere, su perla preciosa ha sido «La visita a la Catedral de Santiago y la acogida al Seminario de Vigo, una acogida fraterna con el obispo, formadores y seminaristas«. 

Para acabar, esta salida ha servido para fortalecer los lazos entre los seminaristas, el obispo y los formadores. Pero sobre todo para aprender a aceptarse todavía más, y como nos explica Josep Sellarès; «Hemos hecho experiencia de comunión a imagen del futuro presbiterio, vínculos de comunión afectivos y efectivos entre los presbíteros y con el obispo» y como comenta Mateo Gómez, «Este viaje nos ha hecho enriquecer y poder compartir la experiencia con nuestros hermanos«. El obispo Agustín, por su parte, resume la experiencia de estos días con estas palabras: «Lo más importante del viaje ha sido la experiencia de una comunión eclesial visible y su efecto, es decir, alegría y estímulo para profundizarla en la vida más cotidiana».

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