Las XIII Jornadas de Formación para Catequistas se han celebrado del viernes día 19 al domingo día 21 de noviembre en Montserrat, organizadas por el Secretariado Interdiocesano de Catequesis (SIC). En esta edición, trescientos catequistas se reunieron para profundizar en la nueva metodología de catequesis que se está implementando, centrada en el «haz y confía».

Para explicar este nuevo método, las jornadas contaron con conferencias a cargo de Mons. Antoni Vadell, obispo presidente del SIC; Mn. Joan Àguila, director del SIC; Jordi Massegú, responsable de Life Teen España; y el P. Ignasi Fossas, monje benedictino de Montserrat.

La nueva propuesta catequética pretende que los niños experimenten la fe a partir de sus vivnecias, el juego y la participación de las familias. En esta misma línea, el abad P. Manel Gasch animó a los catequista a trasladar «la experiencia personal cristiana» a los niños y a sus familias.

Durante las jornadas se presentó la nueva página web del SIC, un espacio donde conseguir diversos materiales para las catequesis, así como para la formación de los catequistas.

En la jornada de conclusión, el obispo Agustín Cortés presidió la eucaristía, que coincidía con la festividad de Jesucristo, Rey del universo. Vinculando esta celebración al evangelio del día y al servicio de los catequistas,  en su homilía el obispo Agustín recordó que «la transmisión de la fe no es una cuestión de clases o sermones, es una cuestión que «se contagia». Jesús es testimonio de la verdad, más que maestro de la verdad». De esta manera, la invitación que hacía a los catequistas era la de ser testimonios de la verdad de Jesús, del bien y de la belleza.

La posibilidad de realizar este años las jornadas ha sido un motivo de alegría añadido, ya que el año pasado no fue posible por la pandemia. La delegada diocesana de catequesis de Sant Feliu de Llobregat reconocía que la covid-19 ha afectado también a la catequesis y por eso, el hecho de reunirse ahora en Montserrat ha añadido un valor afectivo hacia la Virgen: «Cuando los niños se hacen daño dicen «mamá»; los cristianos, cuando decimos «mamá» miramos a la Virgen y bajo su protección nos hemos amparado».