Un componente importante de la visita ad limina son las celebraciones litúrgicas en las basílicas mayores de Roma, además de las reuniones con las diferentes instituciones vaticanas y, sobre todo, la audiencia con el Santo Padre. Hagamos un repaso a las ecuaristías celebradas en las cuatro basílicas romanas.   

El primer día de la visita ad Limina Apostolorum tuvo lugar la primera misa, celebrada en el altar de la Tumba de San Pedro, presidida por el cardenal Omella, arzobispo de Barcelona. En el momento de la homilia, el cardenal, contextualizó la celebración de esta manera: el primer acto de la visita ad limina sitúa a los obispos ante la figura de San Pedro y al final de la visita, se reunirán con su sucesor actual, el papa Francisco. E interpelaba a sus hermanos en el episcopado: «¿Qué nos diría hoy Pedro? Nos diría «fiaos de Cristo»», invitando a los presentes a crecer en esta actitud.  

El martes 11 de enero, el arzobispo de Tarragona, Joan Planellas, presidió la misa en la basílica de San Juan de Letrán, a la que se refirió como «madre y cabeza de todas las iglesias de la ciudad y del mundo» y aprovechó para hacer un resumen histórico del templo. Más tarde y dirigiéndose al resto de prelados, les pidió que se preguntaran «si nuestra fuerza como pastores, como Pueblo de Dios, como Iglesia Universal proviene siempre de la riqueza liberadora de Jesús», poniendo énfasis en el hecho de que es necesario saber «poner nuestras manos al servicio de la profundidad de la Iglesia fundada por el propio Señor y que descansa en Él».  

La eucaristía del día 12 de enero tuvo lugar en Santa María la Mayor, en concreto, en el altar de Santa María, Salus Populi Romani. Presidida por el arzobispo de Valencia, el cardenal Cañizares, que puso de relieve «la emoción de celebrar en esta basílica de Santa María, madre de Jesús y madre de la Iglesia». En presencia de la maternidad de María, señalaba que «el Hijo de Dios se ha hecho hombre en ella y por obra y gracia del Espíritu Santo. Hoy nosotros somos dispensadores de esta gracia».  

La jornada de hoy, 13 de enero, ha comenzado con la eucaristía presidida por Mons. Joan Planelles en la basílica de San Pablo Extramuros. En esta homilía, el arzobispo de Tarragona, ha subrayado el valor catequético en referencia a la historia de la salvación de la fachada de la basílica, y de su interior, adornada con los medallones de los papas, «pero quisiera nombrar el icono del ábside, que representa a Cristo, que nos está juzgando a todos y a los pies de Cristo, muy pequeño, está el papa Honorio, que es quien encargó la obra. Todo esto nos enseña la grandeza de la gracia de Dios otorgada por Jesucristo, como explicó San Pablo, y al mismo tiempo nos conduce a nuestra pequeñez. Llevamos nuestros tesoros en vasijas de fango». Mons. Joan Planelles también ha manifestado que «és el momento de pensar en nuestra pequeñez».