El próximo domingo se celebra la Jornada Pro Orantibus, coincidiendo con el domingo de la Santísima Trinidad. Esta jornada mundial está dedicada a aquellos hombres y mujeres que han optado en la Iglesia por la vida contemplativa, orando por nosotros y por el mundo.

Los monjes, las monjas y la vida eremítica ofrecen su vida en alabanza continua a la Santa Trinidad y su oración es de intercesión por la comunidad cristiana y el mundo entero. Por eso, la Iglesia propone como lema de esta jornada: «Generar esperanza». Desde la vocación particular, los contemplativos encarnan y dan a conocer esta esperanza de que, más allá de optimismos y pesimismos, apoyan nuestra historia en lo más profundo de la realidad, en el corazón de Dios Trinidad, que ha creado este mundo, le acompaña y le salva en Jesucristo.

En esta jornada, la Iglesia invita a todos los creyentes a tomar conciencia de la valiosa aportación que realizan las comunidades de contemplativos a la vida de la Iglesia y de la propia sociedad. Su testimonio quiere alentar a todo el mundo a seguir el camino del silencio para poder encontrar a Dios y alimentar el trabajo que realiza, siendo también contemplativo en la vida y en el mundo. En medio del mundo, los consagrados contemplativos, gracias a la radicalidad bautismal de su vocación, son una señal eficaz de la pertenencia filial de cada hombre a Dios.

Asimismo, es un día muy bonito para agradecer a Dios por la vida contemplativa, a la vez que pedimos que siga llamando a hombres y mujeres a esta forma de vida cristiana y seguimos rezando por todos aquellos hermanos y hermanas que ya viven, trabajan y oran en los monasterios y en la vida eremítica, generando esperanza donde haga más falta, donde más acuciante sea el anuncio del Señor resucitado.

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