El viernes 10 de septiembre los trabajadores y trabajadoras de la Curia diocesana vivieron una jornada de convivencia y reflexión con el obispo Agustín, en la Casa de Espiritualidad de Santa María de Lavern.

El primer objetivo era acoger el Estatuto de la Curia, reeditado en este año, para captar el significado más profundo de este instrumento, la Curia, que, como brazos del obispo, está al servicio de toda la diócesis y de las parroquias. Eso fue posible gracias a la ponencia del obispo Agustín, que ayudó a los presentes a captar de una manera renovada la identidad de trabajadores de la Curia, como Iglesia-comunión con Dios y con los demás y como instrumento de testimoni, servicio a la Palabra y santificación, junto a su obispo.  También el vicario general, Mn. Josep Maria Domingo, intervino con una breve reseña sobre la «historia» recorrida en estos 17 años.

En segundo lugar, también estaba la intención de reflexionar y dialogar sobre los retos del nuevo curso, centrados en la acogida, la coordinación y la profesionalidad del trabajo en la Curia, para ganar en eficacia y conciencia de la «vocación» de servicio a la diócesis que supone. Fue muy enriquecedor el diálogo que se estableció entre los compañeros de trabajo a propósito de las preguntas planteadas: ¿Qué quiere decir para ti trabajar en el Obispado? ¿Qué le pedirías al Obispado para poder desarrollar mejor tu trabajo?

Como conclusión de la mañana se celebró la eucaristía en la contigua Parroquia de Sant Pere de Lavern. En esta celebración, teniendo bien cerca en el horizonte la imagen de Montserrat, se puso bajo la mirada maternal de la Virgen el trabajo de la Curia, para que crezca en coordinación, unidad y comunión, al servicio de nuestra diócesis.

La convivencia acabó con una comida de hermandad, que además fue la ocasión de dar las gracias al Sr. Lleó Mondragón, que recientemente se ha jubilado de su trabajo, en la recepción de la Casa de la Iglesia.