El pasado domingo 16 de junio, tuvo lugar, en la Catedral-Parroquia de Sant Feliu de Llobregat, el Encuentro Diocesano de fin de curso. Fue todo un éxito. Entre las diversas intervenciones y proyecciones de vídeos, intervino la delegada de Apostolado Seglar, Mercè Lajara, para hablarnos del Jubileo de 2025.

El 24 de diciembre de 2024 tendrá lugar en toda la Iglesia el comienzo del Jubileo, que concluirá el 14 de diciembre de 2025. Lo más conocido actualmente es el lema elegido: Peregrinos de esperanza, que nos hace descubrir cuánto es importante que nos implicamos desde la oración, la lectura, la reflexión y el compromiso para experimentar que “la esperanza en Dios no defrauda”.

Se nos propone un tiempo de peregrinación, oración, arrepentimiento y obras de misericordia. Para vivir este acontecimiento, el Papa nos pide conocer más los documentos del Concilio Vaticano II que han sido y aún son determinantes para la Iglesia. Pide, además, que 2024 sea un año de oración en todas las comunidades católicas. Siguiendo sus indicaciones, el Dicasterio para la Evangelización ha creado un cuaderno que lleva por título Apuntes para la oración. Para profundizar en el sentido del Jubileo de 2025 tenemos la Bula papal. Su lectura, reflexión y su trabajo en los grupos de fe pueden ser una buena preparación para el Jubileo y para alimentar la virtud de la esperanza cristiana en nuestra vida que nos ayude a evitar que caigamos en el derrotismo o la indiferencia.

La exposición de Mercè Lajara terminaba escuchando algunos de los pensamientos que presenta en la Bula del Jubileo 2025 el Papa Francisco.

En nuestra diócesis iremos difundiendo los materiales y concretando las indicaciones del Papa a través de la página web de la delegación de Apostolado Seglar y demás canales de difusión.

Los años santos se basan en la tradición bíblica del año jubilar de descanso, perdón y renovación. Recordemos Levítico 25, 10: “Declarad san el año que cumple cincuenta y proclame la libertad a todos los habitantes del país. Será para vosotros año jubilar; cada uno de vosotros recobrará su propiedad y devolverá a su familia”. Y también en el Evangelio de Lucas en el capítulo 4. «El Espíritu del Señor descansa sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad ya los ciegos el retorno de la luz, a poner en libertad a los oprimidos, a proclamar el año de gracia del Señor».

El papa Bonifacio VIII fue quien declaró el primer Año Santo en el 1300. Actualmente se celebran cada 25 años.

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