Estas palabras las dirigió nuestro bisbe Agustín, el pasado domingo 7 de enero, en la Catedral-Parroquia de Sant Llorenç de Sant Boi de Llobregat, con motivo de la Eucaristía del Bautismo del Señor. Tal y como os informamos hace unos días, también estuvo dedicada a la Sagrada Família porque, en nuestra diócesis, se trasladó la celebración del 31 de diciembre a este mismo domingo.

Durante la celebración eucarística, se renovaron los votos matrimoniales de cinco matrimonios de nuestra diócesis. Fueron una boda de oro, un matrimonio que hacía 30 años de casados, otro hacía 20 años y dos matrimonios hacían 10.

En la homilía, el bisbe Agustín, hizo referencia a la familia y al matrimonio como portadoras de la ‘Buena noticia’. Nuestro prelado remarcó que “nos hemos reunido como familia a imagen de la Trinidad. En este misterio tenemos la suerte de ver abierta la intimidad de la Trinidad. Una conversación de la Trinidad con Jesús en la tierra. ¡Es una suerte! porque es el referente, modelo, fuente y virtud de todas las relaciones entre nosotros, la relación comunitaria”.

Los Delegados de Familia y Vida de nuestra diócesis, Juan Antonio Rodríguez y María Teresa Canut, destacan tres momentos de comunicación de amor reflejados en el matrimonio que deberían darse, tal y como recordó el bisbe Agustín en la homilía.

1.- Tú eres mi hijo, contigo me he complacido. Complacencia del Padre con el Hijo en el Espíritu Santo. En el interior de nuestra familia uno por otro se complacencia. Una declaración verdadera de amor del Padre hacia el hijo en el Espíritu Santo.

2.- En el interior de la Trinidad se comunica el Espíritu Santo del Padre al Hijo. Vivir en el otro es una cima de amor. Igual en la familia: “Yo vivo en ti y tú vives en mí”.

3.- A pesar de ser perfecta la unidad, es perfecta la diversidad. El reto del amor es mantener la unidad sin diferencias de dignidad. Es difícil amar manteniendo la diversidad: pero en la Trinidad lo vemos posible, amar en la unidad sin romper la diversidad.

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