Voluntaris Pastoral Penitenciaria 7-5-2022

«Estaba en la prisión y vinisteis a verme», fue la cita evangélica que se eligió para utilizar como eslogan de las actividades que la Iglesia realiza bajo el nombre de la «Pastoral Penitenciaria», encargada de acompañar y trabajar tanto dentro de las prisiones como fuera de los centros penitenciarios. Estos servicios van desde la prevención a la rehabilitación, reinserción social, atención a internos y externos, familias, víctimas, entre otros. 
 
Cómo era tradición, la Semana de Pastoral Penitenciaria se solía celebrar en los alrededores de la fiesta de la Virgen María de la Mercè y durante el mes de septiembre, pero este año se ha decidido celebrarla durante esta primera quincena de mayo, alrededor de la festividad de san Pedro Nolasc, fundador de la Orden de la Mercè. 
 
Esta tarea se ha podido visibilizar a través de diferentes actas a los tres obispados que conforman la Provincia Eclesiástica de Barcelona. 
 
En la Casa de la Iglesia (Sant Feliu de Llobregat) el pasado 7 de mayo se celebró un encuentro de voluntarios de esta Pastoral. Teniendo en cuenta que en nuestro territorio, en particular, en Sant Esteve Sesrovires se encuentran los dos centros penitenciarios con más población recluida de Cataluña: Brians1 (con 1.042 internos y 32 voluntarios) y Brians2 (con 1.318 internos y 29 voluntarios). 
 
También contamos con un centro a Martorell y otro en Sant Feliu de Llobregat, que se encargan de la reinserción social de los internos, una vez han salido de la prisión. 
 
Después de dos años sin poder celebrar estos encuentros, este ha sido el primer año que todos los voluntarios de las dos prisiones se han podido reencontrar para compartir experiencias y alentarse a seguir adelante. También se analizó el efecto de la pandemia y se descubrieron algunas dificultades, debilidades o desalientos… Pero también se compartieron las diferentes oportunidades, ideas y el compromiso que los une. 
 
Debido a la reducción de movilidad de los internos durante la pandemia, el trabajo se vio multiplicado y se repitieron las actividades en cada módulo. Gracias a esto, las misas, la atención catequética y el acompañamiento personalizado cobraron más calidad y profundidad. 
 
El encuentro acabó con los testigos de Mn. Josep María Fabró, cura durante muchos años de Brians1 y Brians2. Y de Margarida Riba, veterana voluntaria de Brians2 que, resume su experiencia como una inyección de joya y esperanza. 

 

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