En el centro de la fiesta, Jesús Eucaristía. 

La solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo del pasado 14 de junio la recordaremos siempre con las afectaciones propias del desconfinamiento. Eso puede haber oscurecido un poco los aspectos que más lucen de la fiesta, como la realización de alfombras de flores o las procesiones, aunque, por otra parte, ha permitido de enfocar la atención en el protagonista: la presencia real de Jesús en la Eucaristía, verdaderamente digna de veneración por este motivo. Ha sido también ocasión de subrayar el significado de caridad plena del cuerpo y la sangre de Cristo, que se ofrece por todos nosotros, con la  colecta de Cáritas Diocesana en el Día de la Caridad

En este marco, las celebraciones del domingo pasado se han realizado de manera diferente en los distintos arciprestazgos de la diócesis. En la Catedral de Sant Llorenç, engalanada con detalles de la decoración floral propia de la fiesta, el obispo Agustín Cortés presidió la misa de las 12h y, al finalizar, hubo un acto de veneración en el interior de la catedral.  Como ya es tradición, desde el jueves 11 de junio había el ou com balla en el pequeño jardín de la sacristía, en el Pasaje Penedès y en el patio del antiguo local del CAU, en el mismo pasaje, se confecció una alfombra de flores.  

En el Arciprestazgo de Vilafranca no se hacen actos populares con motivo de Corpus, pero sí que se celebró litúrgicamente, como cada año: en la Basílica de Santa María, el jueves anterior se hizo una oración con exposición del Santísimo y el domingo al mediodía, al final de la misa mayor, una procesión por el interior de la iglesia con el Santísimo.  

En la parroquias de Gavà de Santa Teresa y Sant Pere se realizaron procesiones en el interior del templo y se confeccionaron alfombras florales. En la de Sant Pere, fue el primer día de reencuentro con los monaguillos, después del confinamiento.  

A causa de la epidemia, en Castelldefels no se pudieron realizar las monumentales alfombras en las plazas de la Iglesia y de Juan XXIII, ni la procesión por las calles de la ciudad. No obstante, se realizó una adoración eucarística especial a las 18h del domingo, en la Parroquia de Santa María, y en la iglesia de Montserrat, una bendición con la custodia en el atrio del templo.  

En el Prat de Llobregat, de jueves a domingo estuvo el ou com balla que ya hace unos años que se instala en la Parroquia de Sant Pere i sant Pau, y desde el sábado al mediodía dos alfombras en representación de las entidades que otros años las ofrecían a lo largo de la procesión por las calles del centro del Prat.  

Aunque en todas las misas hubo un signo de adoración eucarística, la misa de las 19h  en Sant Pere i sant Pau fue la más “solemne”, concelebrada por todos los sacerdotes de la parroquia. Al final se hizo una pequeña procesión eucarística hasta el atrio de la iglesia, donde estaban las dos alfombras, y en el recorrido de vuelta de la custodia una pareja de cabezudos y una de gigantes hicieron los bailes de honor antes de la bendición final (la televisión local del Prat ha realizado un breve reportaje que podéis visualizar aquí). 

En el Santuario del Sant Crist de Piera se realizó una exposición del Santísimo el domingo, a las 18h, y en el Arciprestazgo de Anoia no hubo ningún acto extraordinario, al suspenderse las alfombras de flores en Sant Sadurní

El Corpus en Sant Vicenç dels Horts ha sido muy sencillo: en la Parroquia de Sant Vicenç Màrtir hubo una acto de veneración con el Santísimo sacramento al final de la eucaristía de las 12h, con cantos, oración, silencio, la poesía  «Raïms i espigues» de Mn. Cinto Verdaguer, procesión por el interior del templo y finalmente, bendición eucarística. 

La mayoría de las parroquias del Arciprestazgo de Montserrat han hecho, después de la eucaristía, con la custodia sobre el altar, un rato de adoración, silencio y oración, textos y momentos de música. En algunas también se ha hecho una procesión dentro de la iglesia, acompañada de cantos. La adoración se acababa con la bendición. El único lugar donde se ha hecho una alfombra de flores, preciosa, ha sido en la Basílica de Montserrat, en el pasillo central. 

En el Arciprestazgo de Garraf se celebró con un signo u otro en cada parroquia: con alfombras en el interior de los templos, o con bendiciones con el Santísimo en los atrios. Así fue, por ejemplo, en Sitges, donde, en la Parroquia de Sant Bartomeu i Santa Tecla, se realizó una procesión muy reducida, hasta la Plaça del Baluard, donde se había confeccionado una alfombra y al toque de las cornejas.