«Hemos visto salir a su estrella y venimos a adorarle.» La luz que guió a los Magos de Oriente hacia Belén se convirtió en hilo conductor del remanso de adviento que el pasado 12 de diciembre predicó Mons. David Abadias, obispo auxiliar de Barcelona, a los presbíteros y diáconos de nuestra diócesis. La Jornada se celebró en Vilafranca del Penedès.

Proponiendo para la meditación personal el inicio del capítulo segundo del Evangelio de san Mateo, el obispo David Abadias invitó al clero diocesano a iniciar el nuevo año litúrgico desde la llamada a ser luz para el mundo y a vivir con alegría el ministerio recibido:

«Como los Magos, nosotros también estamos llamados a salir de nuestras comodidades e introducir la novedad en nuestra vida.» El ministerio es ponernos siempre en camino hacia Jesús a favor del pueblo de Dios. «Buscamos a Cristo para que otros lo encuentren —recordó el obispo David—. Hemos visto la estrella, nos ponemos en camino, para que otros también se pongan en camino con nosotros.»

Ante el peligro de aislamiento, elitismo o cansancio, el prelado barcelonés subrayó que toda nuestra vida ministerial tiene sentido en la medida en que se pone al servicio de los demás: «El sacerdocio no lo es para sí mismo sino para los demás. » Éste es el secreto de la alegría del ministerio. «Lo que nos define como sacerdotes es la alegría de la entrega—afirmó—. No es tener una vida fácil ni que nos aplaudan, sino la alegría profunda que nace de la comunión con el Señor y con los hermanos.» Y terminó diciendo: «En cada etapa de nuestra vida, en cada misión que nos es encomendada, estamos llamados a ser felices en el servicio generoso al pueblo de Dios.»

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