Casi 2.200 personas de la Diócesis de Sant Feliu de Llobregat llenaron la Basílica de la Sagrada Familia el pasado domingo 18 de septiembre, a las 18h, para celebrar juntos lo que ha significado la primera etapa del Sínodo, en los ámbitos de las parroquias y los arciprestazgos.

Agradecimiento

El tono era también de acción de gracias: un agradecimiento mutuo y sobre todo a Dios, por la experiencia vivida. Este ambiente festivo se podía percibir desde el momento en que los fieles comenzaron a llegar al templo, provenientes de los cuatro rincones del Obispado: desde Cubelles hasta Monistrol de Montserrat, desde La Llacuna al Prat de Llobregat, en medios de transporte público, autocares o coches particulares.

Celebración del camino sinodal

Que la eucaristía celebrada a la Sagrada Familia está relacionada con el sínodo 2021-2023 «Por una Iglesia sinodal» se hizo evidente desde el inicio del acto, con la procesión de entrada, formada por una porción del Pueblo de Dios, ya que, junto a los celebrantes, había una representación de laicos, que recordaba el logo del Sínodo: personas de diversas edades, condiciones y vocaciones, que caminan juntas, guiadas por el Espíritu Santo.

Después del saludo inicial de la misa, se presentó un resumen sintético del trabajo diocesano realizado para el Sínodo. La exposición fue conducida por los miembros de la Comisión diocesana del Sínodo, formada por tres sacerdotes y cuatro laicos, que brevemente transmitieron a los asistentes una relectura de la experiencia sinodal vivida; las aportaciones de todos los grupos sinodales que han trabajado en el obispado, tanto en los aspectos positivos como en los negativos; las conclusiones, destiladas en diez ideas clave; por último, los próximos pasos para seguir caminando, orientados a mantener la tensión sinodal y a crecer en sinodalidad.

Las conclusiones de la fase diocesana del sínodo se han recogido también en un sencillo cuaderno que los presentes a la Sagrada Familia recibieron durante la celebración, editado con una introducción del obispo Agustín Cortés que enriquece y orienta el propio documento de las conclusiones, para que sea un instrumento útil para su aplicación. Por otra parte, las conclusiones en formato íntegro son consultables en esta web.

“Trabajadores y administradores”

El obispo Agustín Cortés Soriano empezó su homilía poniendo en evidencia la experiencia eclesial relevante que se ha vivido en la Iglesia universal y en la Iglesia local de Sant Feliu de Llobregat en este Sínodo en curso. Después, comentando el fragmento del Evangelio proclamado durante la misa, describió las características de los seguidores de Jesús, que, según diversos pasajes evangélicos, son «trabajadores y administradores», y no amos, ya que este papel es el de Dios. «Este Señor, lejos de explotar a sus sirvientes, nos ha revelado quien es realmente -decía el obispo Agustín-: el Señor es Dios amor misericordioso». A partir de aquí, la actitud de quien se siente administrador es una llamada fundamental a saber vivir del don y las virtudes a practicar por su parte son la acogida, la docilidad y el agradecimiento.

Y acabó su predicación con una referencia al futuro inmediato: «Es hora de mirar al futuro. Con una mirada que parte del que hoy somos como Diócesis. (…) Así como Dios puso en manos de todos nosotros la nueva diócesis, y sus dones continúan estando repartidos entre todos, así nuestro futuro será el que entre todos, con su gracia, lleguemos a hacer».

Comprometidos con Cáritas

El templo de la Sagrada Familia fue nombrado ya en sus inicios la catedral de los pobres. El deseo de la Iglesia de Sant Feliu de Llobregat es caminar sinodalmente escuchando la Palabra, anunciando Jesucristo vida del mundo, enraizada en la eucaristía y sirviendo a los pobres. Por eso, la colecta de la misa se ha destinado a Cáritas diocesana de Sant Feliu de Llobregat, para los programas de atención a personas migradas.

Seguir caminando

En el año en que la Diócesis de Sant Feliu de Llobregat ha celebrado sus 18 años de vida, ha comenzado el curso con ánimos e ilusión, con esta peregrinación-celebración en la Sagrada Familia de Barcelona. Así lo demuestran las reacciones de los participantes, que han valorado positivamente el acto:

«Una celebración muy bonita, ha sido precioso reunirnos tanta gente del obispado aquí, en este espacio inigualable. ¡Muy agradecidos!»

«Ha sido un empujón muy de agradecer este encuentro. Cuando entras es un espectáculo de color mediterráneo total y el calor de la gente te hace empezar el curso con mucho empuje. Trabajemos mucho el Sínodo y adelante.»

La celebración ha sido coherente con el camino que hemos hecho en nuestra diócesis en esta etapa sinodal. He gozado escuchando estas palabras de envío. Todo lo que estamos haciendo es un punto de partida: hemos de salir transformados, nos hemos de convertir, tanto personalmente como nuestras estructuras, para llegar a ser aún más una Iglesia sinodal.»

El Espíritu nos ayuda a hacer un camino como Iglesia particular del Obispado de Sant Feliu de Llobregat. Hemos de estar atentos a los signos de los tiempos y por ello, abrir nuestro corazón, ofrecer nuestra disponibilidad y ser consecuentes con la fe que profesamos.»

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