¿Cómo nació la idea y la realización de ir de misión?

Más que una idea para mí fue un deseo, y un deseo grande por todo el colegio de las Hermanas de Santa Ana de Vilafranca del Penedès. Pasaban misioneras que nos hablaban de sus experiencias en la Misión. Fue como un contagio.

Años después, cuando ya tenía 17, empecé a pensar que yo también podría ser religiosa. Entonces, la situación de mi familia era complicada puesto que mi madre estaba enferma. Al cabo de un tiempo, cuando ya tenía 23 años pude realizar mi deseo de ser religiosa de Santa Anna.

Los años de formación estuvieron orientados para enviarme a un país de misión. Yo estaba contenta y feliz viendo que se realizaría mi deseo. Las dificultades no faltaron. Yo pensaba que si Jesús me quería por ser misionera, al final se cumpliría el deseo.

Me enviaron a la misión cuando terminé mi formación como matrona y pude aprender un poco de francés. Mi destino fue Costa de Marfil (África).

¿Qué tareas desarrolla en Costa de Marfil? ¿Colabora con otros misioneros o asociaciones?

Ya son 39 años los que he vivido allí. En 39 años hay mucha historia y mucha vida que resulta difícil resumir en unas líneas. Mi formación de sanitaria me ha permitido trabajar en todos los campos de la acción social. Junto a mi comunidad hemos realizado, y, lo seguimos haciendo, actividades de todo tipo. Actualmente estoy en un pueblo del norte del país. Con muchos hermanos senúfos hemos vivido todo tipo de situaciones; también una guerra que nos hizo sufrir mucho.

Muchas de nuestras actividades han sido posibles gracias a la colaboración con religiosas de otras congregaciones. En estos países, la ayuda mutua y la colaboración son muy necesarias e importantes. Las Hermanas de Santa Ana llegaron a la misión donde estoy ahora en 1982. La colaboración y ayuda con la parroquia ha sido y es constante.

Los párrocos cambian con frecuencia. También hemos tenido períodos largos en los que no teníamos sacerdote. Nosotros hemos continuado apoyando, siempre, a la comunidad cristiana.

Hoy seguimos con nuestras actividades en la sanidad, en la enseñanza primaria, y la alfabetización de adultos. Somos una comunidad multicultural. Españolas y africanas queremos seguir, encarnadas en esta tierra, el Carisma de Maria Ràfols y Joan Bonal: vivir la Caridad, hecha hospitalidad, principalmente con los más pobres y desamparados.

¿En qué aspectos te ha cambiado la vida el hecho de ir a vivir a Costa de Marfil?

Es evidente, trasladarme a ese país africano, me cambió la vida, pero después de tantos años, me siento identificada con ese pueblo. Ellos mismos me dicen: “tú ya eres marfileña”. Es normal, ¡he visto nacer a muchos!

Debo agradecer a mi Congregación, y en particular a las diferentes comunidades por las que he ido pasando toda la formación, ayuda y colaboración que hemos compartido y que han hecho posible este Servicio en la MISIÓN.

¿Invitarías a otras personas a ir a las misiones?

Claro que sí. “Todo el que quiera dar sentido a su vida que se ponga en camino, vale la pena, si se quiere ser feliz”.

Les invito también a que lean detenidamente la exhortación que el papa Francisco nos ha enviado en esta jornada del DOMUND 2023. Es muy apropiada para esta circunstancia.

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